Samarios, visitantes y comerciantes opinaron sobre el fenómeno natural que trae alivio climático, pero también problemas de salud, movilidad y ventas.
Las intensas brisas que se han registrado en Santa Marta durante los primeros días del año no han pasado desapercibidas. EL INFORMADOR salió a las calles para conocer las percepciones de samarios, visitantes y comerciantes frente a este fenómeno natural que, aunque habitual en la temporada, este año se ha sentido con mayor fuerza.
Entre los visitantes, la experiencia ha sido más positiva. Un turista proveniente de La Guajira aseguró que, aunque la brisa es fuerte, resulta agradable y permite adaptarse al clima. Además, destacó el ambiente que se vive en la ciudad en este inicio de año, calificándolo como “excelente, muy movido y bastante visitado”, e invitó a sus paisanos a conocer Santa Marta como un destino ideal para descansar y recargar energías.
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La percepción cambia entre quienes residen y trabajan en la ciudad. Algunos samarios manifestaron que la combinación de brisa, calor intenso durante el día y descenso de temperatura en la tarde ha generado afectaciones en las vías respiratorias. Aunque reconocen que se trata de un fenómeno natural, coinciden en que cada año se presenta con mayor intensidad.
Los comerciantes, por su parte, expresaron mayores dificultades. Señalan que las fuertes ráfagas han impactado directamente sus actividades diarias, al punto de dificultar la venta de productos, tumbar carretillas y provocar la caída constante de mercancía. Incluso, algunos afirmaron que los clientes evitan acercarse a ciertos puntos por temor a que el viento les arrebate objetos de las manos.
Así, mientras para unos la brisa es sinónimo de disfrute y alivio climático, para otros representa un reto diario que afecta la salud, el trabajo y la economía local en este comienzo de año en Santa Marta.