El atardecer transforma la bahía samaria en una postal viva.
Cuando el sol comienza a descender sobre el Caribe, Santa Marta se convierte en una postal que parece detenida en el tiempo. El cielo se enciende en tonos naranjas, dorados y rosados, mientras la luz se refleja suavemente sobre el mar, dibujando destellos que acompañan el final del día.
Desde la bahía, el horizonte se funde con el agua en una franja luminosa que va apagándose poco a poco. Las siluetas de los cerros cercanos se recortan en contraste con el cielo encendido, y las embarcaciones parecen flotar inmóviles, como si también contemplaran el espectáculo.
🌅 Santa Marta al atardecer
El cielo se tiñe de naranjas y dorados, el mar refleja la calma y la ciudad baja el ritmo. Una postal caribeña que nunca se repite.https://t.co/csHKrhe6yH pic.twitter.com/zx536HXHgZ— El Informador Santa Marta (@ElInformador_SM) January 27, 2026
El aire se vuelve más tibio, las sombras se alargan sobre el malecón y la ciudad reduce su ritmo. Es el instante en el que Santa Marta respira con calma y recuerda por qué sus atardeceres son parte de su identidad: simples, intensos y profundamente caribeños.
Cada tarde es distinta, pero todas comparten esa paleta cálida que convierte el final del día en una escena perfecta, digna de ser guardada en la memoria.