El cielo se pintó de tonos cálidos y el mar en calma acompañó una escena que cautivó a samarios y visitantes.
El atardecer volvió a regalarle a Santa Marta una escena digna de postal. El cielo se fundió en tonos suaves entre el naranja, el rosado y el azul, mientras el sol descendÃa lentamente sobre la bahÃa, reflejándose en el mar en completa calma.
Desde la marina y el rompeolas, las luces comenzaron a encenderse poco a poco, marcando la transición entre el dÃa y la noche, mientras decenas de personas se reunÃan en la playa para contemplar el espectáculo natural. Embarcaciones en reposo, siluetas sobre la arena y el murmullo del mar completaron una escena que resume la esencia samaria: tranquilidad, belleza y conexión con el Caribe.
Una vez más, el atardecer recordó por qué Santa Marta es uno de los destinos más fotografiados y admirados del paÃs, donde cada caÃda del sol se convierte en un momento para detenerse y respirar.
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