El desbordamiento de aguas servidas en la avenida del Libertador se repite por segundo dÃa consecutivo, afectando la movilidad, la salud pública y a estudiantes de instituciones educativas del sector, mientras crece el malestar ciudadano por la falta de soluciones de Essmar.
La problemática de los vertimientos de aguas residuales en Santa Marta vuelve a quedar en evidencia. Desde la noche del miércoles y durante este jueves, la avenida del Libertador presenta nuevamente desbordamientos de aguas servidas, una situación que ya se ha convertido en el pan de cada dÃa en varios sectores de la ciudad.
El rebosamiento se extiende desde la entrada al barrio Bastidas hasta la carrera 20, afectando no solo esta importante vÃa principal, sino también las calles secundarias de barrios aledaños, donde las aguas contaminadas ingresan a las viviendas y zonas de tránsito peatonal.
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La situación genera graves afectaciones a la movilidad, pero sobre todo pone en riesgo la salud de quienes transitan a diario por el sector. El panorama es aún más preocupante debido a la presencia de colegios y corporaciones educativas a lo largo de la avenida, obligando a estudiantes a caminar con los pies dentro de aguas servidas para poder llegar a las aulas, exponiéndose a focos de contaminación y posibles infecciones.
Habitantes del sector denuncian la inoperancia de la Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta (Essmar), señalando que los vertimientos se repiten sin que exista una solución definitiva, pese a las constantes quejas de la comunidad.
Este nuevo episodio ocurre en medio de un contexto institucional tenso. El alcalde de Santa Marta envió recientemente una carta al presidente de la República, solicitando que Essmar sea devuelta al Distrito, con el objetivo de poder enfrentar de manera directa los graves problemas que enfrenta la ciudad en saneamiento básico y suministro de agua potable.
Mientras tanto, la ciudadanÃa se pregunta hasta cuándo Essmar dará una solución real a una problemática que afecta la calidad de vida, la salud pública y la dignidad de quienes habitan y transitan por uno de los corredores viales más importantes de Santa Marta.