El gestor ambiental y exgerente de sostenibilidad turÃstica resalta la importancia de conservar especies nativas y promover programas de gestión ambiental para proteger el equilibrio natural en Santa Marta.
Durante casi cuatro décadas, el samario Nicolás Molina Guzmán ha dedicado su vida a la protección del medio ambiente, consolidándose como uno de los referentes en sostenibilidad turÃstica y conservación de la vida silvestre en Santa Marta. Su experiencia, vinculada durante años al sector hotelero y a iniciativas ambientales, lo ha llevado a promover programas que integran el desarrollo económico con la protección de los ecosistemas.
Molina, reconocido por entidades ambientales como el Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental (Dadsa) y Corpamag, además de recibir distinciones como el reconocimiento “Star Verdeâ€, ha impulsado proyectos de siembra de árboles nativos y la creación de la Fundación Niños Guardianes del Medio Ambiente de Santa Marta, con el objetivo de educar y generar conciencia sobre la protección de la naturaleza.
“El lema siempre ha sido trabajar en armonÃa con el entorno. La sostenibilidad no solo es ambiental, también es social y económica. Todo debe estar integrado para garantizar el futuro de nuestras ciudades y del planetaâ€, expresó Molina.
Le puede interesar: ParÃs exige a Hizbulá que cese los ataques y a Israel que respete la integridad de LÃbano
La vida silvestre, base del equilibrio natural
Para el gestor ambiental, la vida silvestre no se limita a los animales, sino que también incluye la flora y todos los elementos que componen el ecosistema.
“La vida silvestre es lo más importante que debemos proteger, porque de ella depende la subsistencia del planeta. Tanto una abeja como un león cumplen una función esencial en el equilibrio naturalâ€, afirmó.
Según explicó, uno de los errores comunes es la introducción de especies vegetales no nativas, que pueden generar impactos negativos en el entorno. Como ejemplo, mencionó el caso de la siembra de árboles no adecuados en espacios públicos de Santa Marta, que afectaron la infraestructura y el equilibrio ambiental.
Asimismo, advirtió sobre el impacto de especies invasoras como el árbol de nim, el cual, pese a sus propiedades medicinales, ha sido catalogado como perjudicial para los ecosistemas locales debido a su capacidad invasiva.
Le puede interesar: ParÃs exige a Hizbulá que cese los ataques y a Israel que respete la integridad de LÃbano
Programas de gestión ambiental, clave en la conservación
Molina destacó que una de las principales estrategias para proteger la vida silvestre es la implementación de programas de gestión ambiental, especialmente en sectores como el turismo.
En su experiencia laboral, lideró iniciativas que priorizaron la conservación de especies nativas como iguanas, ardillas y aves, además de la protección de árboles propios de la región como el trupillo, el guayacán, las palmas de coco y la uva de playa.
“Cuando el ser humano interviene un espacio natural, debe entender que es un intruso. Por eso, es necesario trabajar con responsabilidad y respetar el entorno existenteâ€, indicó.
Estas acciones permitieron conservar hábitats naturales dentro de espacios turÃsticos, demostrando que el desarrollo económico puede coexistir con la protección ambiental.
El riesgo de alterar los ecosistemas
El experto explicó que la intervención inadecuada de la naturaleza, como la movilización de especies sin estudios técnicos, puede generar graves consecuencias ambientales.
Mencionó el caso de la translocación de iguanas, un procedimiento que debe realizarse con el acompañamiento de biólogos y autoridades ambientales, ya que introducir especies en ecosistemas diferentes puede alterar el equilibrio natural y provocar daños irreversibles.
“No podemos trasladar una especie sin estudios. Esto puede generar una catástrofe ambiental, afectando tanto al ecosistema receptor como a la propia especieâ€, sostuvo.
Le puede interesar:
Un llamado a proteger las especies nativas
Finalmente, Molina hizo un llamado a la ciudadanÃa y a las empresas a proteger la vida silvestre mediante acciones responsables como la siembra de especies nativas, el respeto por los ecosistemas y la implementación de prácticas sostenibles.
Advirtió que el crecimiento urbano y económico debe realizarse con planificación ambiental, evitando la deforestación y la introducción de especies invasoras.