La Alta ConsejerÃa para la Paz hizo un llamado al respeto hacia los más de 70.000 habitantes de las zonas ante la estigmatización histórica ha generado divisiones que afectan el desarrollo social y la construcción de paz.
La Alta Consejera para la Paz y el Posconflicto, Jennifer Del Toro, emitió un contundente pronunciamiento en rechazo a cualquier acto de discriminación contra las comunidades rurales del Distrito, reiterando que la paz se construye desde el respeto, la inclusión y la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos.
La funcionaria destacó la importancia de reconocer el papel fundamental que desempeñan las zonas rurales en el desarrollo integral de Santa Marta, no solo en el ámbito social, sino también cultural y ambiental. En ese sentido, advirtió que no se puede permitir que continúen las brechas que históricamente han dividido a la población.
“La paz se construye desde el respeto, la inclusión y la igualdad de oportunidades para todos y todas. Nuestras comunidades rurales son fundamentales para el desarrollo social, cultural y ambiental del territorio. No permitiremos que se profundicen brechas que dividan a nuestra genteâ€, afirmó Del Toro.
Rechazo a la estigmatización histórica
Durante su intervención, la Alta Consejera fue enfática en señalar que cerca de 70.000 personas habitan las zonas rurales del Distrito, una cifra significativa que refleja la importancia de estos territorios dentro de la dinámica social samaria.
Asimismo, denunció que estas comunidades han tenido que salir adelante mediante procesos de autogestión, enfrentando además una fuerte estigmatización que ha afectado su reconocimiento y su integración plena dentro de la ciudad.
“Son 70.000 personas que, además de haber tenido que hacerse a pulso con autogestión, han padecido la estigmatización de esta ciudad. Muchos, desde imaginarios ignorantes, los señalan injustamente, lo que ha causado un daño profundo, no solo a estas comunidades, sino a toda la sociedadâ€, expresó.
La funcionaria explicó que estos señalamientos han generado una división social que impide consolidar una identidad colectiva basada en el respeto y la diversidad, lo que representa un obstáculo para el crecimiento y la reconciliación.
Un llamado a la unidad y al cambio cultural
Del Toro insistió en que superar estas barreras requiere un cambio cultural profundo que permita reconocer a los habitantes rurales como parte esencial de la identidad samaria.