Tras recibir 111 hectáreas en agosto pasado por parte de la Agencia Nacional de Tierras, la asociación Agribote ya distribuye patilla, ahuyama, frijol y maÃz en los mercados de la región.
El esfuerzo colectivo de estas familias campesinas ha permitido que productos frescos como patilla, ahuyama, frijol y maÃz lleguen directamente a los mercados municipales y al consumo local. Esta producción no solo representa un sustento económico para los beneficiarios, sino que fortalece la seguridad alimentaria en la subregión RÃo del Magdalena.
“Hoy me siento orgulloso por esta obra que hizo el Gobierno nacional; le devolvió la dignidad al pueblo campesinoâ€, expresó Exequiel Teherán, uno de los beneficiarios, quien destacó el cambio de vida que ha significado pasar de la informalidad a ser dueños de su propia producción.
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El predio El Limón es un caso emblemático para la entidad, ya que fue adquirido mediante el mecanismo de compra directa en una rueda de negocios. Este modelo ha permitido que propietarios y ganaderos de la región vendan sus tierras al Estado de manera voluntaria, facilitando la redistribución de suelos productivos a quienes los trabajan.
Para la asociación Agribote, estas primeras ventas simbolizan el fin de la incertidumbre y el inicio de un proyecto de vida sostenible. La armonÃa en el trabajo comunitario ha sido clave para que, en menos de un año, la tierra ya esté produciendo a gran escala.
Por su parte, el director territorial de la ANT Caribe, Damián Marañón, resaltó que este avance es una muestra de que la Reforma Agraria en el Magdalena está operando con «hechos concretos». Según el funcionario, el objetivo principal es que las familias rurales transiten hacia una economÃa campesina sólida y digna.
Con la salida de estos productos al mercado, Plato se ratifica como un punto estratégico para la producción agropecuaria regional, demostrando que el acceso a la tierra, acompañado de la voluntad de las asociaciones, es la fórmula para reactivar el campo colombiano.