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«Queremos una Navidad sin barro ni alcantarillas rebosadas»: el clamor de los habitantes de Bastidas

La intervención en la calle 11, enmarcada en el programa Mi Calle, prometía entregarse en cuatro meses, pero doce meses después sigue inconclusa. Los vecinos le exigen a la gobernadora Margarita Guerra una respuesta inmediata ante una problemática histórica que vulnera la dignidad de la comunidad.

El cansancio en el barrio Bastidas es evidente. Caminar por la calle 11 significa sortear pozos de agua estancada, zanjas abiertas, barro y malos olores. La promesa de una vía pavimentada y moderna se transformó en una pesadilla cotidiana para las familias que habitan el sector, quienes ven cómo pasa el tiempo sin que los contratistas ni la administración departamental le pongan fin a los trabajos.

La obra, que fue incluida formalmente dentro del programa estatal Mi Calle, tenía una proyección inicial de ejecución de cuatro meses. El contrato establecía un plazo fijado en ocho meses, pero las promesas de los ejecutores del proyecto apuntaban a una entrega ágil para el beneficio del sector. Sin embargo, ha transcurrido un año completo y el panorama sigue siendo desolador: la maquinaria brilla por su ausencia y la calle continúa destrozada e inconclusa.

Frente a este escenario de abandono institucional, la comunidad decidió alzar la voz con firmeza. Edwin Salazar, habitante del barrio Bastidas, expresó el malestar que embarga a todos los vecinos al ver que el compromiso contractual se desvaneció entre excusas y retrasos inaceptables.

«Como usted va a observar en el video, esta es una vía ubicada en la calle 11, cerca al Ara de Bastidas, una vía que hace un año empezó la construcción, el contrato decía que eran ocho meses, los contratistas dijeron entregar la obra en cuatro meses y hoy, un año después, la vía está casi terminada, pero sin entregar y en total abandono», denunció el líder comunitario.

El impacto de este retraso sobrepasa la molestia del tránsito vehicular o peatonal. Para las familias de Bastidas, la paralización de la pavimentación agrava deficiencias de infraestructura pública que el sector viene arrastrando durante décadas, sin que hasta el momento se les brinde una solución de fondo a sus necesidades básicas.

«Lamentablemente Bastidas siempre ha sufrido de humedad, de alcantarillas tapadas, de vías llenas de agua, que ningún gobernador o alcalde hasta la fecha le ha dado una solución definitiva», enfatizó Salazar, reflejando el descontento de un barrio que se siente postergado administración tras administración.

Con las festividades de fin de año encima, el temor colectivo de los residentes es tener que atravesar otro diciembre sumergidos entre el lodo, la polvareda y los problemas de salud pública que generan las aguas empozadas. Por esta razón, el llamado formal está dirigido con contundencia hacia la Gobernación del Magdalena y a la mandataria departamental, Margarita Guerra, para que tome cartas en el asunto, exija cuentas a la firma contratista e intervenga de manera urgente en el territorio.

«Espero que este mensaje le llegue a usted y nos complazca; por lo menos a esta calle podamos tener una Navidad con una vía limpia, en buen estado, sin que las alcantarillas se tapen y sin basura en la vía «, concluyó Salazar.

La comunidad exige que la Gobernación revise los compromisos del programa Mi Calle y garantice la reanudación inmediata de los trabajos en la calle 11. Los habitantes insisten en que no aceptarán más dilaciones ni promesas vacías, pues merecen transitar por calles dignas y pasar las fiestas en condiciones sanitarias adecuadas.