Residentes denuncian que, desde hace casi un mes, una alcantarilla rebosada inunda las calles del sector, vertiendo desechos directamente al afluente y provocando una crisis sanitaria que afecta la respiración de niños y adultos mayores.
La emergencia sanitaria en el barrio Minuto de Dios, en Santa Marta, ha escalado a un nivel crÃtico tras cumplirse casi un mes de un vertimiento incontrolado de aguas servidas. Imágenes captadas por EL INFORMADOR muestran cómo una alcantarilla colapsada rebosa sin tregua, convirtiendo las calles en senderos de aguas negras que recorren el sector hasta alcanzar un canal que desemboca, de manera directa, en el rÃo Manzanares. Lo que los vecinos describen como una «cascada de aguas asquerosa» ha transformado un recurso natural que deberÃa ser orgullo turÃstico en un foco de infección y muerte ecológica.

Un ecosistema herido y en peligro
El daño ambiental es profundo y extensivo. El rÃo Manzanares, que atraviesa la ciudad, está recibiendo una carga constante de contaminantes que destruyen la biodiversidad del ecosistema fluvial. Esta «cascada» de desechos no se detiene en el rÃo; los residentes advierten con preocupación que toda esta contaminación fluye rÃo abajo hasta impactar la BahÃa de Santa Marta, comprometiendo la calidad del agua marina y la vida que allà reside.

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Salud pública en riesgo inminente
En el plano humano, la situación es insostenible. El olor nauseabundo impregna las viviendas de la manzana dos y sus alrededores, impidiendo que los vecinos puedan siquiera sentarse en sus puertas o dormir con tranquilidad,. El impacto más alarmante se registra en un jardÃn infantil de la zona y entre los adultos mayores, quienes ya presentan serias afectaciones respiratorias debido a la exposición prolongada a los gases emanados por las aguas servidas. «Ya nos ha afectado bastante la respiración», relata Rafael de Jesús CalderÃn Marriaga, habitante del sector, quien lamenta que no se hayan compadecido de los niños afectados.

Llamado urgente a la Essmar
A pesar de que la emergencia inició el pasado 2 de febrero, la comunidad denuncia un abandono total por parte de las entidades competentes. Según los afectados, la única respuesta recibida por parte de un funcionario de la Essmar fue que la problemática persistirá hasta que culminen unos arreglos en el sector de Villa AlejandrÃa, una justificación que los residentes consideran inaceptable ante la magnitud del perjuicio.

La comunidad hace un llamado urgente y enérgico a la Essmar y a la AlcaldÃa para que intervengan el lugar de inmediato. Exigen que se «pongan la mano en el corazón» y detengan el vertimiento que está matando al rÃo y enfermando a la población, antes de que el daño al ecosistema de la ciudad sea irreversible.