Hace poco más de un mes, el eslovaco Miroslav Jenca llegó a Colombia luego de ser nombrado Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas en Colombia y jefe de la Misión de Verificación de la ONU.
Jenca llega en un momento crucial para el mandato de la ONU en Colombia, cuando se cumplen nueve años de la firma del acuerdo de paz y cuando el Consejo de Seguridad decidió poner fin a la verificación que esa misión hacía a las sentencias de la JEP.
En dialogo con COLPRENSA, el representante analiza cómo va la implementación de los acuerdos de paz 9 años después y cómo las fallas en la política de Paz Total, el fortalecimiento de los grupos ilegales y los problemas de seguridad en los territorios están poniendo en riesgo los avances alcanzados.
Se cumplen 9 años de la firma de los acuerdos de paz con las antiguas Farc. Cuál ha sido el principal cambio para el país tras este Acuerdo. ¿Ha sido exitoso?
El Acuerdo de Paz de Colombia ha sido un hito para Colombia y un ejemplo para el mundo. Con el Acuerdo de Paz se terminó un conflicto armado de más de medio siglo a través del diálogo y un grupo armado, que en ese momento era la guerrilla más grande de América Latina, pasó a buscar transformaciones a través de la política en la legalidad.
No sólo se han transformado miles de vidas de quienes dejaron las armas, sino también de comunidades de los territorios afectados por el conflicto. El Acuerdo contribuyó a la apertura democrática de Colombia, con instrumentos tan importantes como el Estatuto de Oposición o los curules de paz, que favorecen la representación de los más afectadas por el conflicto.
Sin embargo, varias voces han señalado fallas en la implementación de este acuerdo
Si bien el Acuerdo ha sido exitoso, los procesos de paz no son lineales. El Acuerdo enfrenta desafíos, el más grave la inseguridad. La falta de seguridad dificulta la sostenibilidad de la reincorporación, es una barrera importante para la implementación de la reforma rural y es un desafío para que las comunidades puedan beneficiarse plenamente de la paz del Acuerdo.
Es fundamental promover la presencia integral del Estado en los territorios, no solamente a través de la presencia militar, sino a través de la llegada de la institucionalidad en su integralidad: justicia, educación, salud, servicios sociales, desarrollo etc.
¿Cuáles son las principales causas del incumplimiento de estos acuerdos?
Una de las causas de los retos que seguimos viendo es que la implementación del Acuerdo no ha sido adoptada como una política de Estado, por lo tanto, los gobiernos que se han sucedido desde su firma lo han implementado con prioridades y avances distintos.
Una vez que las antiguas Farc dejaron las armas, el Estado no llenó los vacíos de poder en todos los territorios donde el grupo armado tenía algún tipo de influencia. Estos vacíos han facilitado la llegada de otros grupos ilegales que están tratando de controlar las economías ilícitas y establecer control territorial, instituciones del Estado encuentran dificultades para acceder a determinados territorios. Es fundamental implementar todas las disposiciones sobre garantías de seguridad que contiene el Acuerdo.
El Acuerdo de Paz propone transformaciones estructurales que requieren la efectiva articulación de las instituciones del Estado, incluyendo la coordinación entre los niveles nacional y territorial, así como la disposición de los recursos financieros necesarios para su implementación.
¿Qué tanto ha afectado el tenso ambiente político y las disputas entre los últimos gobiernos para cumplir con la implementación?
Independiente del Gobierno que esté en el poder y de su filiación política, el Acuerdo de Paz debe ser una política de Estado. El Acuerdo requiere una implementación continua, coherente y con visión de mediano y largo plazo, debe ser una prioridad para todos los gobiernos, porque es una hoja de ruta para el país, porque hace parte del bloque de constitucionalidad.
¿Cuáles son las principales inquietudes que tiene la ONU con respecto a la paz en Colombia tras nueve años?
El Secretario General, el Consejo de Seguridad y en general las Naciones Unidas han apoyado y siguen apoyando el Acuerdo de Paz de Colombia, reconocen que Colombia ha avanzado mucho para convertirse en una nación más pacífica y segura. Sin embargo, también ha llamado la atención en la necesidad de una implementación integral que permita que los frutos prometidos por el Acuerdo sean una realidad para todos los colombianos.
Los rezagos en la implementación integral del Acuerdo de Paz son una preocupación, así como el tema de la seguridad y la necesidad de que cese la violencia en algunos territorios afectados por el conflicto siguen siendo una de sus principales preocupaciones.
Ya ha podido recorrer varias regiones del país. ¿Cómo percibe la situación actual y qué ha evidenciado?
En las pocas semanas desde que llegué a Colombia he podido recorrer departamentos como Antioquia, Arauca, Caquetá, Norte de Santander y Valle del Cauca, y también me he reunido con varios sectores sociales. La persistencia de grupos armados ilegales y de economías ilegales es una amenaza constante para las comunidades. Lo que piden las comunidades no es solo seguridad física, sino seguridad humana, es decir oportunidades de desarrollo y vida digna.
La Misión de la ONU en Colombia también ha acompañado los intentos de diálogo con varios grupos en la paz total del gobierno Petro. ¿Por qué cree usted que han fracasado estos intentos?
Uno de los retos que encuentra la implementación del Acuerdo de Paz de 2016 es el acceso del Estado al territorio por la inseguridad que generan los grupos armados y varios de estos grupos se encuentran actualmente en diálogo con el Gobierno. Cualquier avance que se dé en el diálogo con estos grupos va a permitir una mejor implementación del Acuerdo de Paz de 2016.
Los diálogos requieren condiciones claras entre las cuales deben estar el que permitan una mayor presencia del Estado y beneficios tangibles para las comunidades. Las políticas de diálogo, además, son complementarias a una política de seguridad que proteja eficazmente a la población y combata a los grupos armados ilegales que afectan los territorios.
¿Cómo ve el panorama de la violencia actual, donde además estamos en una etapa preelectoral en busca de elegir nuevo presidente?
Este es un tema de mucha preocupación para la Misión. El Secretario General ha instado a los actores armados ilegales a que demuestren de manera inequívoca y mediante acciones concretas, su respeto por la vida y la dignidad de la población civil, así como a demostrar la voluntad de paz rompiendo claramente con la intimidación, las amenazas y los daños.
Es imperativo acelerar la implementación de las disposiciones de seguridad contempladas en el Acuerdo de Paz, incluyendo aquellas que están dirigidas a crear un ambiente propicio para elecciones transparentes y seguras, como el SISEP, que son sin duda un camino para garantizar la participación política y electoral de todos.
¿Cómo analizar que, por primera vez en 9 años, el Consejo de Seguridad tuvo una mayor discusión frente a la renovación de la implementación del Acuerdo de Paz, incluso redujo el mandato frente a la JEP?
Entendemos la renovación del mandato de la Misión por un año más como algo positivo, tenemos tres mandatos muy importantes: Reforma Rural Integral, reincorporación económica, social y política y garantías de seguridad para los firmantes y para las comunidades. Tenemos que reconocer que hoy no hay unanimidad en el caso del mandato de la Misión como la tuvimos antes.
Sobre la justicia transicional, con o sin verificación de la Misión, se debe garantizar el cumplimiento de las sanciones propias de la JEP y el trabajo continuado de la justicia transicional en Colombia. En mis conversaciones con víctimas, ellas mismas me han reiterado la importancia que el cumplimiento de las sanciones tiene para ellas y ellos.
BOGOTÁ, (Colprensa).-