En mi práctica espiritual, he aprendido a vivir en el presente. No en la idea abstracta del “aquà y ahora†que suele repetirse como mantra, sino en la experiencia real de no dejar que mi mente viaje al pasado ni al futuro. En ese estado de quietud interior, habito una paz que no depende de las circunstancias externas. Sin embargo, hay algo que siempre me ha causado curiosidad: no sueño, o al menos no lo recuerdo.
Durante mucho tiempo lo vi como una rareza. Luego, al leer y meditar sobre algunos textos de filosofÃa comprendà que tal vez esa ausencia de sueños no sea una carencia, sino una consecuencia natural del silencio interior.

El texto que me encontré en esa búsqueda fue el capÃtulo “Liberarse de la Peceraâ€, de Ratna Kapur, el cual proporciona un fundamento preciso a este fenómeno, argumentando que el pasado y el futuro son “segregaciones arbitrarias de un continuo experiencial únicoâ€: el presente, el ahora. Desde el prisma no dualista, no hay pasado real, sino solo memoria o recuerdo de eventos que ya ocurrieron.
Entonces supe que mi experiencia de no-sueño es, de hecho, una evidencia incontrovertible de la existencia del yo. Kapur destaca que la verdad del ahora se experimenta cuando los pensamientos sobre el pasado y el futuro están ausentes. El texto confirma que el sujeto que duerme profundamente y experimenta el no tiempo alterado es la demostración de que el tiempo es solo una modalidad arbitraria y no un absoluto. Al cesar el pensamiento, la conciencia, ese continuo intacto, ilimitado, sigue presente sin necesidad de narrativas onÃricas, liberándose de la identificación con el cuerpo y sus estados transitorios.
Desde esa mirada, el pasado no es más que memoria, el futuro es proyección, y el presente es lo único real. Vivir en el presente, entonces, es habitar ese espacio donde la mente deja de producir imágenes, historias o narrativas sobre el tiempo. El “yo†simplemente es.

Cuando leà que incluso los sueños se disuelven en ese mismo principio, algo dentro de mà tuvo sentido. El sueño —dice el texto— es una manifestación del tiempo alterado, una extensión del pensamiento que organiza recuerdos, deseos o miedos.
Pero cuando el pensamiento se aquieta, cuando no hay necesidad de proyectar ni de revivir, la mente no tiene material con el cual soñar. El descanso se vuelve tan profundo que ya no necesita imágenes.
En otras palabras, cuando uno vive en el presente, el inconsciente también descansa. El cuerpo duerme, la mente se aquieta, y la conciencia —ese testigo silencioso que permanece más allá del dÃa y la noche— sigue despierta, pero sin contenido. Por eso no hay recuerdos: no porque falte memoria, sino porque no hubo historia que recordar.
La filosofÃa no dual lo explica con precisión: el “yo consciente†es un continuo intacto, un ser que no depende del tiempo ni de los estados mentales. El tiempo es solo una forma de medir la experiencia; pero el ser, el ahora, es atemporal. Y quizá, cuando dormimos profundamente, cuando los pensamientos cesan, regresamos a esa conciencia pura, libre de toda narración.

He llegado a pensar que no recordar los sueños es, en realidad, una forma de soñar despierto: no en el sentido de imaginar, sino en el de permanecer. La mente calla, pero la conciencia sigue presente, inmóvil, observando la vida sin necesidad de dividirla entre vigilia y sueño.
No creo que esto sea superior ni mÃstico; simplemente es una expresión de la paz mental que llega cuando el ser se libera del tiempo. Mientras otros buscan interpretar sus sueños, yo agradezco el silencio del mÃo. En ese silencio, reconozco una verdad sencilla: el descanso más profundo no está en dormir, sino en cesar de pensar el tiempo.
Al final, la autora sugiere que concentrarse en la introspección y la autoafirmación basada en el yo —la conciencia pura y atemporal— ofrece un camino de emancipación que está lejos de la pecera liberal y sus limitaciones.

A Paloma la desvela la falta de agua y la inseguridad en Santa Marta
Paloma Valencia, precandidata presidencial por el Centro Democrático, a su llegada a Santa Marta se mostró contenta por el caluroso recibimiento que recibió del pueblo samario, pero no ocultó su preocupación por la situación de desabastecimiento de agua potable y por la inseguridad reinante.
“Santa Marta siempre es una belleza, pero uno no puede dejar de notar con preocupación los problemas de agua en la ciudad, porque cuando uno llega y la gente se está quejando de que el agua no funciona, uno sà piensa que tiene que haber soluciones estructuralesâ€, dijo la aspirante a la Casa de Nariño.
Asà mismo resaltó que “le duele a uno que el gobierno ha dicho y ha dicho lo de la planta desalinizadora y nada que se ejecuta. Ahora sale el presidente a criticar el lote que él mismo regaló a la ciudad. Queda uno un poco confundidoâ€.
Valencia no fue ajena al tema de la extorsión que viven el gremio de comerciantes de la capital del departamento de Magdalena argumentando que, “me preocupa también recibir la noticia de que todas las tiendas de barrio, el comercio, está totalmente extorsionado. Me duele saber que mucha gente sigue siendo extorsionada por los Conquistadores de la Sierra y que han tenido que cerrar el Tayrora y eso me parece que es una de las cosas más graves que le ha pasado a la región últimamenteâ€.
Dijo además que una de las primeras acciones que tomará de llegar a ser presidenta es que, “nosotros vamos a lanzar una redada envolvente con la fuerza pública para capturar los extorsionistas. No vamos a dejar que sigan extorsionando a los colombianos. Aquà vamos a imponer con autoridad, el orden que necesita Colombiaâ€.