La embajada llegó a tener hasta 500 empleados, en su mejor momento durante 1999
El gobierno de Estados Unidos está en planes para la reapertura de su embajada en Caracas, y la posibilidad está siendo evaluada activamente en Washington, según el medio Bloomberg.
La discusión cobró relevancia pública el domingo, cuando periodistas que viajaban a bordo del Air Force One consultaron al presidente Donald Trump sobre la eventual reapertura de la sede diplomática. La respuesta fue breve pero reveladora: “Lo estamos pensando”.
El momento en que se plantea esta posibilidad subraya la rapidez con la que Washington busca recomponer relaciones con Caracas, luego de un abrupto cambio político en Venezuela. El lunes, Delcy Rodríguez asumió como presidenta interina, apenas días después de un ataque aéreo estadounidense que culminó con la detención del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores.
En paralelo, comenzaron a producirse señales de acercamiento en el plano económico. La petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) anunció el miércoles que mantiene conversaciones con Estados Unidos para vender un gran volumen de crudo, un movimiento que refuerza la percepción de un viraje acelerado en la relación bilateral tras años de ruptura diplomática.
Historial de la sede diplomática
La embajada estadounidense en Caracas, cerrada desde 2019, es uno de los complejos diplomáticos más imponentes de la capital venezolana.
Está ubicada en lo alto de una colina arbolada en el exclusivo barrio de Valle Arriba, al este de la ciudad. Con una extensión equivalente a dos campos de fútbol, el edificio es visible desde distintos puntos de Caracas.
Fue inaugurado en 1995, luego de cuatro años de construcción, con un costo cercano a 13 millones de dólares.
En su etapa de mayor actividad, a mediados de la década de 2000, el complejo albergó a cerca de 500 empleados y contratistas, pertenecientes a nueve agencias estadounidenses, entre ellas la Administración para el Control de Drogas (DEA) y el Departamento de Seguridad Nacional.
Una gran bandera de Estados Unidos ondeó frente al edificio hasta que Washington suspendió sus operaciones diplomáticas en Venezuela en 2019.
En ese momento, durante su primer mandato, Trump declaró ilegítima la reelección de Maduro en 2018 y reconoció al entonces presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como presidente interino del país.
Desde el cierre de la sede en Caracas, la embajada estadounidense en Colombia asumió las funciones diplomáticas relacionadas con Venezuela, consolidando a Bogotá como el principal canal de contacto entre ambos países durante más de cinco años de distanciamiento formal.