Domingo 01 de Marzo de 2026 – 3:15pmEn los titulares suele aparecer la imagen poderosa de la bióloga marina que rescata manatíes, protege tortugas y articula equipos para defender la vida silvestre. Pero en esta historia del especial del Día de la Mujer, la protagonista no es solo el personaje público.
Es la mujer que aprendió a soñar a los nueve años y que todavía escucha la voz de su papá llamándola “Mi científica”. Una mujer que también siente miedo, frustración y cansancio.
“Mi nombre es Julieth Andrea Prieto Rodríguez, soy bióloga marina, tengo una especialización en gestión ambiental y un magíster en ciencias naturales en la Universidad del Norte. Soy de Bogotá, llegué a Santa Marta aproximadamente hace 19 años y bueno, amo Santa Marta, me considero más samaria que rola”.
Hoy es una de las figuras técnicas más reconocidas en la protección de fauna marina en el Magdalena. Pero su historia no comenzó frente al mar.
La niña que veía corales en televisión
Creció en Bogotá, lejos del océano. Su primer contacto con el mundo marino fue a través de documentales.
“Yo crecí en Bogotá y en Bogotá veía Discovery Channel y me encantaba ver todo lo relacionado con el fondo marino, en especial los corales. Los corales siempre me apasionaron, me parecieron fascinantes ver su diversidad, sus colores”.
El punto de quiebre llegó cuando su padre la llevó a Islas del Rosario. Allí, frente al agua salada por primera vez, tomó una decisión que no cambiaría jamás: “Me enamoré del mar y dije, ‘Quiero trabajar por la naturaleza. No me interesa trabajar desde una oficina, no, no me interesa’”.
Tenía apenas nueve años cuando le preguntó a su mamá qué debía estudiar para proteger la naturaleza. Desde entonces lo tuvo claro.
“Mi científica”: convencer al mundo… y luego al papá
Ser bióloga marina no era una opción tradicional. No fue fácil. Ella lo sabía. Su papá también.
“Fue más difícil convencer a los demás que convencerme a mí misma”.
Investigó, preguntó en qué podía trabajar una bióloga marina y cómo se proyectaba esa carrera en Colombia. Cuando despejó sus dudas, tomó la decisión.
Y entonces vino el apodo que la acompañaría toda la vida universitaria: “Mi papá siempre desde primer semestre me dijo, ‘Mi científica’. ¿Cómo está mi científica? Siempre depositó toda su confianza en mí”.
Su padre hoy no la acompaña, pero hay una escena que la marcó profundamente. Cuando estaba en fase terminal por cáncer, ella le llevó su primera publicación donde aparecía su nombre.
“Le llevé una noticia, la primera noticia donde aparecía solo mi nombre, pero no aparecía ni foto ni nada. Y mi papá dijo, ‘Ay, no. Eso es muy poquito. A mí tráeme cuando salgas en el noticiero, cuando salgas en una noticia tuya’”.
No alcanzó a verla en televisión. Pero cada rescate, cada proyecto y cada liberación llevan implícita esa promesa.
Y así se lo recuerda su mamá: “Me manifiesta orgullo por todo mi esfuerzo, por mi trabajo, por mi compromiso, mis resultados”.
No ha sido un camino fácil: liderazgo, tensión y trabajo en equipo
“Ha sido un camino de aprendizaje. Puedo resumirlo en esas palabras”. Así define casi dos décadas defendiendo la naturaleza desde el territorio.
“Yo me siento muy agradecida por mi trabajo desde la corporación, que me ha permitido ocupar el rol de defender la naturaleza, que era lo que yo quería desde el inicio”.
Pero detrás de cada liberación hay presión. “Hago lo que amo y, desde el amor, quiero que las cosas funcionen. A veces no es fácil, porque hay situaciones que no son sencillas de manejar”.
Coordinar un rescate implica mucho más que conocimiento técnico.
“En un rescate de un manatí toca coordinar equipos, logística, insumos, ver si hay plata o no hay plata, si tenemos disponibilidad o no, equipos, materiales, y tienes que hacer que la gente te copie”.
Las decisiones deben tomarse rápido, incluso cuando hay posturas distintas.
“En el momento de una emergencia debe ser rápido y coordinar equipos no es una parte tan sencilla. A veces hay opiniones encontradas y técnicamente hay momentos donde toca decir: ‘No, esto no está bien’”.
Lo resume sin dramatismo: “No ha sido una tarea fácil”.
Lo que suele verse es la liberación, el momento emotivo frente al mar. Pero detrás hay un trabajo enorme.
“Es importante contar que si bien las tortugas tienen un proceso muy carismático en el momento de liberación, tienen un proceso muy amplio antes, que es muchísimo trabajo y muchísimo trabajo de un equipo grande”.
Detrás de cada tortuga liberada hay patrullajes nocturnos desde las 7:00 p.m. hasta las 4:00 o 5:00 a.m., monitoreo constante, registro de temperatura, alimentación individual y coordinación institucional.
“Para mí el mérito que tienen los pescadores es muy alto. Son nuestros expertos locales, reconocer su experiencia, su mérito, su trabajo”.
“No es un incentivo perverso pagarles por un trabajo de tiempo que lo hacen perfectamente los expertos locales”.
Para ella, la conservación no es una hazaña individual. Es cooperación.
Rescatar un manatí: el caso de ‘Tasajerito’ y el compromiso detrás del rescate
Cuando habla de rescatar un manatí, no lo hace desde la épica, sino desde la realidad.
“Implica un compromiso institucional, pero un compromiso personal de los involucrados”. Un bebé manatí requiere alimentación cada dos horas, masajes abdominales y procesos complejos como la transfaunación.
“Tasajerito tocó conseguirle popó de otros manatís en toda Colombia porque no había ningún manatí en cautiverio”.
Las curaciones podían requerir ocho personas, tres veces al día, durante dos años.
“Los manatís están en compañía de su mamá todo el tiempo, necesitan afecto. Entonces le hicimos como una figura de manatí con traje de neopreno cuando Tasajerito estaba solo”.
Cada recambio de agua implicaba carro tanques. Cada curación requería médico veterinario y equipo completo. “Es una tarea que requiere mucho compromiso y mucha estructura”.
El camino a Corpamag: la escuela de la realidad
Después de graduarse, su primer paso profesional fue en Invemar como contratista. Cuando terminó ese contrato, dejó su hoja de vida en varias entidades.
“Entré a Invemar a hacer unos meses como contratista en servicios científicos y en el grupo Geo, y cuando se me terminó el contrato, varios amigos me ayudaron a pasar hojas de vida, entre esas en Corpamag, y después me llamaron”.
Primero fue contratista. Dos años después fue nombrada provisional y luego ganó su cargo por concurso de méritos.
“Soy funcionaria de carrera administrativa”. Para ella, Corpamag no ha sido solo un empleo. Es el lugar donde la teoría universitaria se enfrentó a la realidad.
“Uno sale de la universidad creyendo que está formado, pero realmente la formación viene después cuando puedes aplicar la teoría a la práctica”.
Resume su aprendizaje en una palabra:
“Yo creo que mi trabajo lo he logrado gracias a la cooperación de muchos. No puedo darme el mérito yo sola”.
La mujer fuera del uniforme
Cuando no está coordinando rescates, busca silencio. Practica apnea y encuentra en el agua una forma de meditación.
“El mundo de la apnea me ha podido transportar hacia un lugar interno de autoobservación, autoconocimiento de mi cuerpo en otro entorno”.
Lee, hace ejercicio y cuida su paz. Porque para proteger el mar, también necesita protegerse a sí misma.
Un mensaje a las mujeres
Hoy, después de casi dos décadas defendiendo ecosistemas marinos en el Magdalena, su mensaje nace desde la experiencia.
“El mensaje que le quiero dejar hoy a las niñas es que se permitan soñar, conocerse, entender qué les gusta y perseguir sus sueños con amor y con convicción”.
Y a las mujeres, en su día: “Que no olviden cumplir sus objetivos a través de la paz. Cuando tenemos la paz en nuestro foco, logramos que las cosas fluyan mucho mejor”.
Más allá del personaje que lidera rescates marinos, está la mujer que decidió que su vida tendría sentido si servía para proteger algo más grande que ella misma. La hija que prometió convertirse en «científica”. Y que sigue creyendo, como cuando era niña, que alguien tiene que trabajar para que el mar siga vivo.
Julieth Andrea Prietoconservación marinaCorpamagRESCATE DE FAUNA SILVESTREMujeres que inspiranla samariaDetrás de cada tortuga liberada y cada manatí rescatado hay una mujer que aprendió a liderar, resistir y soñar.Visible: Síromanmedrano
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Fecha de Publicación: sábado, 28 de febrero del 2026