El Dadsa, junto a Corpamag y la Secretaría de Planeación Distrital, instaló una mesa técnica para definir criterios de protección ambiental y orientar el crecimiento urbano de la ciudad.
La planificación ambiental y el ordenamiento territorial de Santa Marta comenzaron una nueva etapa de articulación institucional con la instalación de la Mesa Conjunta de Concertación Ambiental, un espacio técnico en el que se abordarán los componentes ambientales de la modificación excepcional del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) del Distrito.
La iniciativa es liderada por el Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental (DADSA), en coordinación con la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag) y la Secretaría de Planeación Distrital, con el propósito de establecer criterios que permitan armonizar el desarrollo urbano con la protección de los ecosistemas y los recursos naturales.
Durante las primeras jornadas de trabajo, las entidades abordaron diferentes asuntos considerados fundamentales para definir el futuro ambiental y territorial de la capital del Magdalena, teniendo en cuenta las condiciones naturales del Distrito y los desafíos asociados a su expansión urbana.
Río Manzanares y protección de ecosistemas
Uno de los principales temas incluidos en la agenda fue la protección de la estructura ecológica, las rondas hídricas y el río Manzanares, considerado un elemento ambiental importante para la ciudad.
En este componente se busca incorporar criterios técnicos que permitan proteger los espacios naturales y las fuentes hídricas, además de establecer condiciones para evitar que el crecimiento urbano comprometa estos ecosistemas.
La discusión también incluyó la protección del suelo ambiental ubicado dentro del perímetro urbano, con el objetivo de reconocer y preservar aquellas áreas que cumplen funciones ecológicas y que requieren un tratamiento especial dentro de la planificación territorial.
Residuos sólidos y expansión urbana
Otro de los asuntos abordados durante las jornadas fue la gestión de residuos sólidos y la situación del relleno sanitario, dos componentes que representan retos para la sostenibilidad y la prestación de servicios en Santa Marta.
Asimismo, las entidades analizaron aspectos relacionados con la expansión urbana, la gestión del riesgo, el cambio climático y el manejo del recurso hídrico.
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Estos temas hacen parte de los criterios que deberán considerarse en la modificación excepcional del POT, instrumento que establece las condiciones para la ocupación, transformación y aprovechamiento del territorio.
La incorporación de estos componentes busca que las decisiones sobre el desarrollo de la ciudad tengan en cuenta tanto las necesidades de crecimiento como las condiciones ambientales y los riesgos asociados al territorio.
Planificación con criterios de sostenibilidad
Desde el Dadsa se destacó la importancia de aportar criterios técnicos y ambientales a este proceso de concertación, con el propósito de que el crecimiento de Santa Marta se desarrolle en armonía con sus ecosistemas y contribuya a mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
La instalación de esta mesa representa un escenario de coordinación entre las autoridades ambientales y distritales para revisar los asuntos que requieren concertación dentro del proceso de modificación del ordenamiento territorial.
El reto será traducir los acuerdos técnicos en decisiones que permitan proteger los recursos naturales, orientar la expansión urbana y responder a las necesidades actuales y futuras de Santa Marta.
De esta manera, la concertación ambiental se convierte en un componente clave para definir cómo crecerá la ciudad y cuáles serán las condiciones para garantizar un desarrollo territorial sostenible.
