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La tribuna de la deshonra

Medellín fue asaltada el sábado 11 por las bandas criminales que siembran terror, asesinato, vicio, miseria, reclutamiento de niños y desconcierto. La cárcel de Itagüí y ciertas comunas y barriadas, son el cuartel general desde los cuales se manejan verdaderas mafias que recuerdan las tenebrosas épocas de Pablo Escobar y su aterrador y apocalíptico imperio.

Desde muy temprano, ese sábado, cuadrillas de rufianes sacaron de las guaridas a los más horripilantes y pavorosos facinerosos para llevarlos a la plaza de La Alpujarra, en donde los esperaba el presidente Petro.

Y así ocurrió. El jefe de Estado, con flamante cachucha de un movimiento llamado “paz urbana”, abrió la tribuna, acompañado por los jefes de grupos como “la Terraza”, La oficina de Envigado”, “Robledo”, “Los Chatas” y los “Mesa”. Igualmente lo hicieron todos los alias condenados y guardados por el Inpec y el ministerio de Justicia, quienes les dieron esquema especial de seguridad. Los otros asistentes a la manifestación de Petro fueron llevados por el sistema de transporte del Sena.

Nadie podía entender semejante ultraje a una sociedad asediada por la delincuencia, mientras un presidente se codeaba con el hampa frente a sus ministros del Interior, Defensa, Educación, Medio Ambiente y Cultura, entre otros.

Como si fuera poco, Petro lo justificó la infamia a una sociedad, explicando que los presos, eran “simples personas en rehabilitación” que estaban en proceso de paz.

Muchos líderes políticos, sociales y comunitarios no encuentran explicación a semejante actitud que consideran como un golpe a las instituciones. “Hemos asistido a la tribuna de la deshonra”, expresaron otros. Era difícil entender, como se registraba un hecho tan bochornoso entre la autoridad legítima y las bandas que, desde las cárceles y comunas, siembran la inseguridad a toda una población que pone muertos, bienes, empleo, bienes, desarrollo y trabajo.

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez y el gobernador de Antioquia Andrés Julián Rendón, quienes a diario reciben amenazas de la delincuencia reinante, sienten que Petro les ha puesto la lápida, a tiempo que solicita a la fiscal Camargo acompañarlo a las cárceles a “revisar eventuales beneficios jurídicos para quienes dejen las armas”.

Petro, entre tanto, sigue sin afrontar su obligación de sembrar la seguridad en Colombia. Solo habla de su pueblo, del que dice representar y al que quiere obligar a votar por lo que él ordenará en las elecciones que se avecinen. Olvida el presidente que la población colombiana es una: 50 millones de habitantes. No esos grupitos que quiere utilizar como borregos de su propiedad.

Su meta debe concentrarse en cumplir las responsabilidades de un jefe de Estado… ¡Para todos! Debe olvidar la politiquería, que ejerce sin descanso para engañar a los electores, cuando se avecinan las elecciones. Las ultimas apariciones de Petro parecen estar fincadas en esos lineamientos, sin percatarse que el pueblo somos todos.

 

BLANCO: Ya se ven en las noticias de televisión los primeros vagones del Metro de Bogotá: felicitaciones a Galán.

NEGRO: Las permanentes e implacables censuras a la prensa por parte del petrismo y su gobierno.

*Periodista


Medellín fue asaltada el sábado 11 por las bandas criminales que siembran terror, asesinato, vicio, miseria, reclutamiento de niños y desconcierto. La cárcel de Itagüí y ciertas comunas y barriadas, son el cuartel general desde los cuales se manejan verdaderas mafias que recuerdan las tenebrosas épocas de Pablo Escobar y su aterrador y apocalíptico imperio. […]


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Fecha de Publicación: viernes, 27 de junio del 2025


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