Martes 10 de Marzo de 2026 – 12:21pmHace semanas, Blue y Martín volvieron a captar la atención en redes sociales por las imágenes en las que ayudan a recoger basura durante las jornadas en el mar frente a Santa Marta. Pero detrás de esos videos virales hay un proceso científico, médico y pedagógico que va mucho más allá de la ternura que despiertan.
La médica veterinaria zootecnista Ángela Dávila, encargada de bienestar animal del Centro de Vida Marina y líder del centro de rescate de fauna marina, explica que el trabajo con los delfines parte de un proceso mucho más profundo que el simple hecho de salir a navegar.
“Bueno, yo soy Ángela Dávila, yo soy médica veterinaria zootecnista. Llevo aquí en el Centro de Vida Marina 6 años. Yo empecé a trabajar con animales marinos desde el 2011 en México y en China. En estos momentos soy la encargada para bienestar animal de todas las especies que se encuentran en el Centro de Vida Marina y también soy la líder del centro de rescate de fauna marina”.
Delfines rescatados que no pudieron volver al mar
Blue y Martín no nacieron en cautiverio. Fueron rescatados y pasaron por procesos de rehabilitación con la esperanza de regresar a su hábitat natural. Sin embargo, su historia tomó otro rumbo.
“Durante su rehabilitación nos dimos cuenta que no podían ser liberados, pero tomamos la decisión de empezar a hacer mar abierto con ellos”.
La iniciativa de “mar abierto” surgió tras una experiencia observada en otro lugar por el director del Centro de Vida Marina.
“Mi jefe, Juan Carlos Ospina, que es el director del Centro de Vida Marina, viajó a otro lugar, vio esta actividad y dijo: ‘Vamos a empezarla a implementar, pero por bienestar animal’. Es decir, todo con el fin de que ellos estén bien, que tengan esas oportunidades de recorrer largas distancias, que interactúen con diferentes especies, que se metan dentro de los corales, que vuelvan a conocer eso y que, sobre todo, no pierdan ese instinto de caza, que es lo que necesitan tanto allá afuera”.
La clave, según Dávila, es permitirles decidir.
“Y también que tengan la oportunidad de ellos mismos decidir lo que quieren hacer. ¿Quieren seguirnos? ¿No quieren seguirnos? ¿Quieren salir? ¿No quieren salir? ¿Quiero cazar? ¿No quiero cazar? ¿Qué es lo que quieres hacer y que nos muestren realmente qué es lo que quieren hacer? Entonces, mar abierto es esto”.
Incluso han intentado liberaciones. En uno de los casos, el resultado fue inesperado.
“Tuvimos el caso de una que la intentamos liberar dos veces. En cuanto cayó al agua fue el primero que llegó acá, o sea, antes que nosotros llegáramos. Luego duró 10 días y cuando volvió, le dimos todavía chance de estar afuera y decidir, ‘bueno, quédate una noche afuera a ver si de pronto vuelves, recapacitas y sigues tu camino’, no. Aquí se quedó y dijimos, ‘bueno, ya vamos a ingresarlo nuevamente’. Traía una infección terrible. Yo digo que llegó pidiendo ayuda, sinceramente”.
Esquivar redes y recoger lo que no pertenece al mar
Las salidas no son solo paseos. También son entrenamientos para enfrentar amenazas reales, como las redes fantasmas.
“Queremos enseñarles a ellos cómo esquivar mallas, a esquivar redes. Nos hemos topado con redes fantasmas, que esa es la principal causa de sus accidentes acá. Entonces, al principio se asustan, ya luego saben qué es lo que tienen que hacer, cómo la rodeo, cómo la bordeo, qué hago, cómo me salgo”.
En medio de esas jornadas ocurre la escena que se volvió viral: los delfines recogiendo basura.
“Una labor que hacen Martín y Blue es recoger las basuras afuera. Entonces, lo aprenden a hacer acá y ya afuera es como: ‘esto no pertenece a mi medio, esto no es de acá’ y lo traen al bote, ayudando a limpiar. Hay corrientes, a veces hay días que nos traen demasiada basura y podemos salir y llenamos el bote de basura. Pero es con ellos todo el tiempo. Y eso es hasta educación para todo el turista que nos está mirando”.
El mensaje es directo.
“Imagínate tú tiras esto y el delfín es el que lo tiene que sacar. O sea, si el delfín te pudiera decir: ‘Mira lo que estás haciendo’. Entonces, aparte del bienestar de ellos, es la educación que le damos también a los que nos están viendo”.
De show a experiencia educativa
Dávila reconoce que el enfoque del Centro ha cambiado con los años.
“Ya no manejamos tanto el show. Que tú vengas, veas el delfín tocando la boya, haciendo el arito, esos trucos que a la gente normalmente le gustaban. Ya no. Ahora es educativo. Ven y aprende de la anatomía de ellos, de la fisiología de ellos, de por qué están acá, de por qué son tan curiosos”.
El equipo que sostiene este trabajo está conformado por cerca de 30 personas entre biólogos, veterinarios, cuidadores e ingenieros pesqueros.
“El cuidado de ellos es 24/7. Ellos no conocen qué es un domingo, qué es un festivo, qué es Navidad, qué son vacaciones. Para ellos estamos disponibles todo el tiempo”.
La medicina preventiva es clave.
“Ellos son especies marinas demasiado fuertes, que ya cuando te muestran que algo les está doliendo es porque en serio están graves. Entonces, con la medicina preventiva lo que queremos evitar es que lleguen a ese punto. Con exámenes de sangre, que todo lo hacen voluntario, ellos solitos dan la cola, sacamos la sangre y podemos analizarlo”.
Un centro de rescate, no de exhibición
El Centro de Vida Marina, en alianza con Corpamag y la Fundación CimCaribe, opera como centro de rescate.
“Los animales que están en el centro de rescate no son animales de exhibición. Son animales que su objetivo principal es la liberación. Se rescatan, se rehabilitan y dependiendo del proceso miramos si pueden o no pueden ser liberados”.
Trabajan con tortugas, manatíes, delfines y otras especies afectadas por redes, pesca o contaminación.
Además, desarrollan programas educativos masivos.
“Mi jefe es amante de los niños. Siempre ha tenido eso de traer más de 80.000 niños al año completamente gratis. Va y los busca en los colegios y los trae hasta el Centro de Vida Marina para un recorrido educativo”.
La educación, insiste Dávila, empieza desde la infancia.
“Desde ese niño que le puede decir al papá: ‘No, no te vayas a comer esa tortuga porque yo ya sé que hay alguien que las ayuda’”.
El mensaje final
Para turistas y samarios, el llamado es sencillo pero contundente.
“Que nos pueden apoyar hasta desde el no tirar el papelito en el mar. Y que vengan y conozcan, que aprendan qué es lo que hacemos nosotros, todos los proyectos de conservación que tenemos, que no solamente es exhibición, sino también estamos haciendo algo por ellos”.
Centro de Vida Marinadelfinesmanatíesrescate de fauna marinaconservación ambientalla samariaDesde el Centro de Vida Marina lideran procesos de rescate y rehabilitación de delfines, manatíes y tortugas, combinando medicina preventiva, mar abierto y educación ambiental.Visible: Síromanmedrano
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Fecha de Publicación: lunes, 9 de marzo del 2026