El presidente anunció un cambio radical en la estrategia para abastecer a la ciudad: descartó las desalinizadoras, puso sobre la mesa una inversión de $1,5 billones para traer agua del río Magdalena y abrió la puerta a la participación de Triple A. La promesa ahora tiene fecha límite: el final de su Gobierno.
La promesa fue contundente y llegó en medio de una de las crisis que más desesperación genera entre los habitantes de Santa Marta. El presidente Abelardo De la Espriella aseguró que la ciudad tendrá agua potable antes de terminar su mandato, un compromiso que vuelve a poner bajo la lupa las soluciones anunciadas durante años para resolver el desabastecimiento en la capital del Magdalena.
“Santa Marta tendrá agua potable antes de terminar mi periodo”, afirmó el mandatario durante la presentación de la estrategia denominada El Milagro del Agua, realizada en la Universidad Sergio Arboleda. La declaración despertó expectativas entre miles de familias que todavía dependen de horarios, almacenamiento y carrotanques para conseguir el líquido.
El problema tiene cifras preocupantes. De acuerdo con los datos expuestos en la estrategia, el sistema pierde cerca del 62 % del agua distribuida y registra un déficit aproximado de 616 litros por segundo. Esto significa que recuperar las redes y mejorar la infraestructura será tan importante como encontrar nuevas fuentes de abastecimiento.
Adiós a las desalinizadoras: ¿y ahora de dónde llegará el agua?
Uno de los anuncios que más llamó la atención fue el cambio de rumbo frente a las dos plantas desalinizadoras contempladas en el Conpes 4159 de 2025, cuya inversión proyectada alcanzaba los $786.032 millones.
El Gobierno decidió descartar esa alternativa y concentrar sus esfuerzos en otra estrategia. Los recursos previstos, según lo anunciado, seguirán destinados a atender la crisis, aunque mediante soluciones diferentes.
El plan contempla tres grandes frentes. El primero es recuperar el agua que actualmente se pierde mediante reparaciones de fugas, intervención de pozos, renovación de redes y recuperación de infraestructura.
El segundo es crear una Alianza Regional por el Agua, en la que aparece Triple A, empresa con experiencia en la operación de acueducto, alcantarillado y aseo en Barranquilla y otros municipios del Atlántico.
Su posible participación despierta interrogantes sobre el futuro de Essmar y la administración del servicio en Santa Marta. Sin embargo, todavía no está definido que Triple A vaya a convertirse en la operadora del acueducto samario.
El tercer frente es uno de los proyectos más ambiciosos: llevar agua del río Magdalena hasta Santa Marta. La iniciativa, denominada Agua para el Futuro, contempla una inversión estimada de $1,5 billones para desarrollar la infraestructura de captación, conducción, tratamiento y distribución.
En esta apuesta también aparece la Planta de Tratamiento de Agua Potable El Curval, cuya articulación con el proyecto regional será determinante para aumentar la capacidad de abastecimiento.
La promesa que tendrá que convertirse en obras
La hoja de ruta contempla avanzar desde 2027 en la estructuración de una empresa regional de agua. También incluye estudios de abastecimiento con una proyección de 30 años, revisión de tarifas y definición del prestador del servicio.
El presidente también mencionó a Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF, como posible aliado para gestionar recursos.
Sin embargo, Santa Marta ya ha escuchado numerosos anuncios sobre soluciones para su crisis hídrica. Esta vez, la pregunta es si las inversiones, los estudios y las decisiones administrativas lograrán convertirse en obras que permitan abrir los grifos de las viviendas.
De la Espriella puso sobre la mesa una promesa que miles de samarios esperan ver cumplida. El reloj de su mandato ya corre y la ciudad espera que el milagro anunciado finalmente llegue a sus hogares.