JUVENAL INFANTE: un samario ante la segunda potencia mundial: China

Redacción Hoy Diario del Magdalena
El economista samario Juvenal Infante fue
designado como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Colombia ante la
República Popular China acaba de asumir una de las responsabilidades
diplomáticas más importantes del servicio exterior colombiano.
Hay noticias que, por su significado y sus
proyecciones, merecen mucho más que una mención de circunstancia. La posesión
de Juvenal Infante como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Colombia
ante la República Popular China es una de ellas. Santa Marta tiene motivos
sobrados para sentirse orgullosa. Uno de sus hijos, nacido en esta tierra y
criado en sus calles, acaba de asumir una de las responsabilidades diplomáticas
más importantes del servicio exterior colombiano. Próximamente presentará sus
cartas credenciales al presidente Xi Jinping, jefe de Estado de la segunda
potencia económica mundial.
Samario de la calle Santo Domingo, Juvenal
Infante llevará a Beijing una trayectoria intelectual, académica y diplomática
construida durante décadas. Su designación por el presidente Abelardo De la
Espriella representa una oportunidad para Colombia y, particularmente, para
Santa Marta. Cabe pensar que el mandatario, de quien suele decirse que no da
puntada sin dedal, examinó cuidadosamente las exigencias de esta misión antes
de confiarla a un colombiano con tan prolongada vinculación con China.
China es hoy la segunda economía del mundo
y una potencia determinante en la ciencia, la tecnología, la industria y el
comercio internacional. Su creciente influencia coincide con una coyuntura de
tensiones y competencia estratégica con Estados Unidos, circunstancia que exige
de los representantes diplomáticos conocimiento, prudencia y capacidad para
comprender los intereses de las grandes potencias.
En ese escenario, Juvenal Infante llega con
una experiencia poco común. Su conocimiento de China se remonta a 1978, cuando
realizó su primer viaje a ese país. Desde entonces ha realizado 42 viajes,
siguiendo de cerca su extraordinaria transformación. Su vinculación con la
historia de las relaciones colombo-chinas tiene raíces profundas: hizo parte
del grupo de expertos que asesoró al presidente Julio César Turbay Ayala
durante los trabajos preparatorios para el establecimiento de relaciones
diplomáticas, en 1980.
A esa experiencia se suma su trayectoria
diplomática en Moscú, durante la época soviética, que le permitió conocer de
cerca uno de los escenarios centrales de la Guerra Fría. Es también un
estudioso de la historia y de las relaciones entre las grandes potencias, con
particular interés por el pensamiento de Henry Kissinger y su interpretación de
China y del orden internacional.
Su dimensión intelectual merece capítulo
aparte. Escritor, hombre de letras, columnista de opinión y conferencista, ha
mantenido una prolongada actividad académica. Durante cerca de dos décadas
dictó cátedras sobre cultura y economía asiáticas, con énfasis en China, en la
Universidad Sergio Arboleda. Ha sido, además, consultor empresarial en procesos
de aproximación y apertura de mercados en ese país.
Para Santa Marta, lo más importante
comienza ahora. La presencia de un samario en una posición de semejante
relevancia internacional debe despertar iniciativas concretas. Nuestra ciudad
necesita explorar posibilidades de inversión, cooperación tecnológica,
infraestructura, educación y desarrollo empresarial. El agua potable, el
saneamiento básico, la movilidad, las energías limpias y la modernización de
nuestras capacidades productivas son campos en los que conviene mirar hacia ese
horizonte.
Estamos ante una circunstancia excepcional,
una especie de cuarto de hora histórico que Santa Marta no puede dejar pasar.
Corresponde a sus instituciones, empresarios, universidades y dirigentes actuar
con visión y sentido de oportunidad, dentro de los cauces propios de las
relaciones diplomáticas.
Desde estas páginas expresamos nuestro
reconocimiento al presidente Abelardo De la Espriella por haber confiado tan
delicada misión a un hijo de Santa Marta, cuya trayectoria permite apreciar las
razones de su escogencia. Sabemos también del afecto que Juvenal Infante
conserva por su ciudad natal y de su disposición para contribuir a su progreso.
Santa Marta tiene razones para celebrar su
llegada a Beijing. Y tiene, sobre todo, la responsabilidad de convertir esta
circunstancia en una oportunidad para su propio porvenir.
JUVENAL INFANTE: un samario ante la segunda potencia mundial: China
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Redacción Hoy Diario del Magdalena